Durante meses, la policÃa australiana y europea participó en una operación internacional para identificar a los miembros del mayor foro de pedofilia de Internet, Love Zone. El sitio, camuflado en la Dark Web, era un espacio seguro y encriptado para el intercambio de material pedófilo donde proliferaban fotografÃas y vÃdeos de niños vÃctimas de abusos sexuales. Una de ellas fue clave para localizar al administrador del sitio: el pederasta tenÃa un lunar caracterÃstico en una de sus manos, y, además, siempre utilizaba la palabra “hiyas†en todas sus conversaciones.
Tras seis meses de seguimiento, detuvieron a este depredador sexual y también localizaron al ‘peor pedófilo de Gran Bretaña’. Se trataba de Richard Huckle, un fotógrafo y profesor de inglés de 28 años, que fingÃa ser un devoto cristiano y voluntario en iglesias, colegios y orfanatos de Malasia, Camboya y la India. El joven abusó de casi 200 niños de entre seis meses y trece años de edad.
Niño solitario, pero “normalâ€
Richard William Huckle nació el 14 de mayo de 1986 en la localidad británica de Ashford (condado de Kent), en el seno de la tÃpica familia cristiana de clase media. Tuvo una infancia relativamente corriente, como la de cualquier otro niño, donde el amor y los cuidados paternos eran la tónica habitual. De hecho, uno de sus antiguos compañeros de clase explicó que “sus padres eran personas encantadoras y buenos padresâ€, al contrario de lo que les sucede a muchos pedófilos, que son abusados sexualmente, maltratados y abandonados desde una edad bien temprana.
Respecto a Richard, jamás se dio esta circunstancia de violencia ni sufrió las consecuencias de vivir bajo el techo de una familia disfuncional. De ahà que sorprenda tanto su posterior tendencia pedófila durante su juventud.

Richard Huckle, a la edad de ocho años
En su etapa estudiantil, Richard era un chico “normal, interesado en cosas normales como Action Manâ€, quizá “un poco solitario, pero nada fuera de lo comúnâ€, y “tan callado que era casi como si mantuviera en secreto su capacidad académicaâ€, declararon exalumnos de su colegio Harvey Grammar School a rotativos ingleses.
Aquella personalidad introvertida, sumada a su apariencia enclenque, le llevó a ser el blanco fácil de todas las burlas, especialmente de los matones escolares. Incluso le apodaron “la rataâ€. Para sus antiguos colegas, Richard era un “niño extrañoâ€, que evitaba la compañÃa de otros niños y que pasaba la mayor parte del tiempo frente a una pantalla de ordenador.

Richard Huckle, el dÃa de su graduación
A los 16 años, el adolescente, miembro activo de la Iglesia Bautista de Ashford y muy bien considerado por dicha comunidad, decidió participar en una expedición de un mes para visitar una escuela en la africana Namibia. A su regreso, terminó los estudios e inició un año sabático viajando por el sudeste asiático. TenÃa 19 años y su primera parada fue Malasia.
El joven se presentó ante la comunidad de Kuala Lumpur como un filántropo cristiano británico con voluntad de colaborar en obras de caridad como profesor. Durante ese primer año, Richard acudió como voluntario a iglesias, escuelas y orfanatos para supuestamente ayudar a los menores más necesitados. Sin embargo, tras esta tapadera se escondÃa una auténtica campaña de abuso y depravación.
Sus artimañas
Según consta en las investigaciones policiales, Richard cometió los primeros abusos sexuales durante un viaje a Camboya en 2006: las vÃctimas eran dos hermanas de cuatro y seis años respectivamente. Un año después, regresó al mismo pueblo camboyano donde cometió más agresiones y se ofreció como profesor voluntario, con lo que la relación con menores fue in crecendo y también su perfeccionamiento para no ser descubierto.
Los siguientes años, el pedófilo viajó con regularidad a Malasia, Camboya e India, obtuvo el certificado CELTA para enseñar inglés como lengua extranjera, hizo un curso de TI (tecnologÃa de la información) en la Universidad de Kuala Lumpur, y trabajó como fotógrafo freelance.

Richard Huckle
Su único objetivo era integrarse en la comunidad en la que vivÃa y convertirse “en una figura de confianza†para dar rienda suelta a sus depravaciones en una parte del mundo donde pensó que podrÃa abusar de niños vulnerables sin ser atrapado. De ahà las numerosas fotografÃas de Richard posando con niños, e incluso, acudiendo a hospicios para dar charlas con el beneplácito del pastor de la localidad.
Tras este primer contacto, el británico ideó diversas estratagemas para captar a sus vÃctimas y mostrarse lo más compasivo y servicial posible con los niños pobres: los llevaba de excursión o a la iglesia, los acompañaba a casa si acudÃan a alguna fiesta de cumpleaños, les ayudaba con las tareas escolares, etc. Asà fue cómo inició un periplo de nueve años de abusos sexuales y violaciones con cerca de 200 niños, algunos de ellos de tan solo seis meses de edad.

Richard Huckle posa junto a un niño, posible vÃctima de sus abusos en Bangalore (India)
El falso cristiano compartió miles de fotografÃas y vÃdeos de sus abusos a niños en Internet a través de un foro secreto, seguro y encriptado llamado Love Zone. “Los niños pobres son definitivamente mucho más fáciles de seducir que los niños occidentales de clase mediaâ€, explicó en una ocasión. Y, en otra, llegó a presumir de una de sus vÃctimas: “He ganado la loterÃa, una niña de tres años que es tan leal como mi perro, y a nadie parece importarleâ€.
Pero no solo difundió sus depravaciones a pedófilos de todo el mundo, también quiso hacer negocio con ellas mediante la creación de un manual bajo el tÃtulo de “Pederastia y pobreza: una guÃa para el amante de niñosâ€. En este documento de 60 páginas, Richard se presentaba como pionero en abusos a niños pobres y alentaba a otros depredadores a seguir sus pasos.

Richard Huckle junto a otro niño
El libro es “verdaderamente malvadoâ€, describió el juez Peter Rook durante el juicio contra el fotógrafo, por incluir adicionalmente notas en las que detalla las aberraciones sexuales cometidas otorgándolas los denominados PedoPoints, es decir, puntos basados en 15 categorÃas de desviaciones en función de su gravedad. En un año Richard acumuló una puntuación total de 1305.
Por otra parte, su mayor deseo era casarse con una de sus vÃctimas. ¿Por qué? El matrimonio le permitirÃa convertirse en cuidador adoptivo proporcionándole “una espiral de niños†para perpetrar abusos con mayor impunidad.

Sammie Gee, excompañera de piso de Richard Huckle en Malasia, junto al pedófilo en una foto de grupo
Nadie sospechó de las oscuras intenciones de aquel profesor de inglés pese a su “actitud extraña†con los niños, a no interactuar ni relacionarse con otros adultos, y llevar su cámara siempre colgada al cuello. “Era cristiano y estaba ahà para hacer todas estas cosas increÃbles [actos de caridad], asà que todos le dimos una oportunidadâ€, explicaba Sammie Gee, su excompañera de piso en Malasia. Sin embargo, “nunca me llevé bien con él y siempre me dio escalofrÃosâ€, aseguró la mujer en una entrevista años después de saltar el escándalo.
El saludo y la peca
A principios de 2014, las policÃas de Australia y Europa colaboraban en una operación para desmantelar un foro encriptado de la Internet profunda llamado Love Zone, donde miles de usuarios anónimos compartÃan y publicaban material pedófilo. Las pesquisas llevaron a los agentes a identificar al administrador de esta web, Shannon McCoole. Su detención se precipitó tras descubrir en los vÃdeos dos datos claves: un saludo inusual con la palabra “hiyas†y una caracterÃstica peca en una mano.
Tras el arresto de McCoole, la policÃa se hizo cargo de la administración del foro sin que ninguno de los usuarios detectase el más mÃnimo cambio. Poco a poco, eliminaron cuentas y material gráfico, y detuvieron a decenas de pedófilos. Pero hubo un miembro de Love Zone que llamó la atención de los investigadores debido a la cantidad de niños a los que tenÃa acceso y por su actitud tan agresiva. Acababan de encontrar al ‘piadoso’ Richard Huckle.

Richard Huckle, en una imagen de archivo
La policÃa australiana descubrió dónde residÃa, a qué se dedicaba y que, además, tenÃa pensado viajar a Reino Unido para las vacaciones de Navidad. Fue entonces cuando avisaron a la Agencia Nacional contra el Crimen de Gran Bretaña (NCA) y se dio luz verde a su detención en suelo británico.
El 19 de diciembre de 2014, Richard aterrizó en el aeropuerto de Gatwick, donde fue recibido por agentes del gobierno y arrestado por delitos de pornografÃa infantil y al menos 200 casos de abuso sexual a menores de entre seis meses y trece años de edad en Malasia. El pedófilo se negó a declarar en comisarÃa y, tras incautar su ordenador, fue puesto en libertad bajo fianza con la condición de permanecer en casa de sus padres mientras se realizaban las investigaciones pertinentes.

Richard Huckle en uno de sus viajes
Al dÃa siguiente, su madre le preguntó por la detención policial y los cargos que se le imputaban, y Richard confesó haber mantenido relaciones sexuales con niños. Aquello fue un verdadero shock para los padres. “Su madre estaba extremadamente molesta y enojada. Ella y su padre llamaron a la policÃa y les pidieron que se llevaran a su hijoâ€, dijo el fiscal Brian O'Neill. De hecho, los Huckle declararon como testigos en contra de su propio hijo durante el juicio.
Finalmente, Richard fue acusado de 91 cargos, incluida la creación y posesión de pornografÃa infantil, violación de un niño menor de doce años, penetración digital, abuso infantil y facilitar la comisión de delitos sexuales infantiles mediante la creación de Un manual pedófilo. Los investigadores encontraron más de 20.000 fotografÃas y vÃdeos de sus agresiones a bebés y niños, y se identificaron a 29 vÃctimas.

Richard Huckle tras su detención
Entre las reacciones a este caso de pedofilia, destacó el grupo de derechos humanos Abogados por la Libertad, que planteó una serie de dudas respecto a porqué la policÃa británica no informó al gobierno malasio con anterioridad sobre estos hechos. “La gran cantidad de vÃctimas de Huckle y el alcance de sus crÃmenes en Malasia plantearon serias dudas sobre si nuestras autoridades realmente ignoraban estos abusos. ¿No hubo señales de advertencia o quejas de las vÃctimas y sus familiares, la iglesia, las ONG o los hospitales?â€, se preguntaron.
Tanto es asà que las fuerzas de seguridad del paÃs asiático no conocieron la existencia del “diablo que se escondió en la iglesiaâ€, como lo calificó un rotativo inglés, hasta un mes antes de su arresto en suelo británico.
Aborrecimiento público
Richard Huckle fue procesado por un tribunal británico y no malasio, en virtud de la Sección 72 de la Ley de delitos sexuales de 2003: esta permite a los ciudadanos británicos ser juzgados y condenados en el Reino Unido por delitos sexuales infantiles cometidos en el extranjero en un esfuerzo por prevenir el turismo sexual infantil.
El juicio contra el ‘peor pedófilo de Gran Bretaña’ se inició a principios de junio de 2016, después de que el acusado admitiera 71 de los 91 cargos que se le imputaron en una audiencia previa celebrada dos meses antes. De nada le sirvió alegar “locura†o su deseo de formar pareja con una mujer del sur de la India, el juez Peter Rook aclaró al dictar sentencia: “Desde mi punto de vista, bien puede albergar sentimientos de arrepentimiento, pero no hay un sentimiento de remordimiento genuino en este casoâ€.

Dibujo de Richard Huckle durante el juicio
“Usted estaba y está obsesionado sexualmente con los niños. Lleva años abusando de ellos. En una de sus publicaciones, afirmó que se habÃa consumido por su pedofilia. También está claro que, de no haber sido detenido, planeaba continuar con el mismo estilo de vida utilizando la experiencia de la que estaba dispuesto a presumir y compartir con otros abusadores para continuar con su explotación sexual de los niños de dichas comunidadesâ€
Respecto al manual pedófilo, el magistrado aseguró: “Dice mucho de la magnitud de su autoengaño, al describir su conducta como amor infantil. Además, parece que su conducta iba en aumentoâ€. Asimismo, Rook quiso reflejar en la sentencia el “aborrecimiento público†por su “campaña de violaciónâ€: “Es inusual que un juez tenga que dictar condenas por abusos sexuales cometidos a semejante escala por una personaâ€.

Richard Huckle se hizo pasar por un devoto cristiano
Aún asÃ, las imágenes recabadas hablaban por sà solas. Un portavoz de la organización benéfica británica de protección infantil NSPCC dijo que el “deleite de Huckle al abusar de bebés y niños pequeñosâ€, del que se jactaba en Internet, mostraba “las profundidades de su retorcida depravaciónâ€.
El 6 de junio, Richard Huckle fue condenado a 22 cadenas perpetuas con un plazo de prisión mÃnimo de veinticinco años antes de ser elegible para solicitar la libertad condicional. Tras la lectura del veredicto, una mujer soltó un grito desgarrador en la sala: “¡1.000 muertes es demasiado bueno para ti!â€.
Justicia poética
El 13 de octubre de 2019, mientras Richard se encontraba en su celda de la prisión de máxima seguridad HMP Full Sutton, en Yorkshire del Este (Inglaterra), otro preso lo asesinó brutalmente. Paul Fitzgerald, encarcelado por un ataque sexual a un paseador de perros, torturó y violó al profesor durante hora y media hasta matarlo.
Según su declaración, el crimen fue “cuidadosamente planeado†y ejecutado: sodomizó al pedófilo con un utensilio de cocina, le metió un bolÃgrafo por la nariz hasta atravesar su cerebro, lo golpeó fuertemente en cara y cuerpo, lo apuñaló en el cuello y, finalmente, lo estranguló con un cable eléctrico. Paul solo querÃa hacerle “sentir lo que vivieron sus vÃctimasâ€. Para este asesino, se trataba de “un acto de justicia poéticaâ€.